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Antiguo 04-jun-2008, 13:00   #1
Pildo
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Predeterminado Relatos eroticos

En el probador

Estaba triste… unas de esas mañanas de sábado sin ningún plan a la vista… Su última cita había sido un fracaso y no se sentía con ganas de ver a nadie. Como siempre que se encontraba con ese estado de ánimo decidió salir de compras a pesar de lo temprano que era.Eligió una minifalda fresquita y una simple camiseta… total no pensaba ligar.





Llego al centro comercial y se paseó mirando escaparates sin encontrar nada que le llamara la atención. Entró en una tienda, una de esas cadenas que hay por todos los centros comerciales y empezó a cotillear.Al poco sintió la sensación de que la estaban mirando, total no había mucha gente y le descubrió pronto… se dio cuenta de que estaba empezando a humedecerse. Decidió ponérselo fácil… revisó las faldas y eligió la falda mas cortita que había mientras de reojo, mirada al hombre ¡es guapo el condenado! Se dijo, moreno, ojos oscuros alto (bueno para ser más alto que ella no había que correr mucho, pero si mediría 1,80 tranquilamente… siguió con su juego y se paseó por la tienda, contoneando sus caderas, lanzado miradas… efectivamente, él la seguía.



Paso por la sección de lencería y estuvo rebuscando… eligió un body y dos tangas, buscó entre las blusas y cuando iba a elegir una, le tenía al lado ¡cómo olía! Ese olor a hombre limpio, sin perfume… ¡sus bragas ya estaban mojadas!- Si quieres te puedo ayudar a llevar las prendas al probador…No se lo pensó… se encaminaron al probador… ella entro primero, con el body y la minifalda en la mano, él se quedó fuera con el resto de las prendas y como si lo hubiera intuido, entró en el momento en el que ella se enfundaba una camiseta estrechísima…No hablaron, no hicieron falta las palabras.

Frente al espejo el se colocó detrás ¡madre mía que tiarrón! La quito la camiseta, despacio, mientras mantenía su mirada en el espejo e inmediatamente comenzó a acariciarle las tetas por encima del body, estaban muy, muy juntos y ella notó como su pantalón empezaba a hincharse… pasó su mano por detrás y comenzó a tantear su bulto que le quedaba casi a la altura de su cintura, pero él no la dejó hacer, le dio la vuelta le arrancó la falda y la elevo hasta que sus caras quedaron de frente… se abrió de piernas y quedo apoyada justamente en aquella estaca que peleaba por salir de su encierro.



El hombre escondió su cara en el cuello de ella y comenzó a lamérselo… despacio… ella se derretía…se sujetó a su cuello, colgándose… estaba empotrada entre el hombre y la pared y no tenía escapatoria ¡ni quería!Con una mano, desabrochó el pantalón y sacó su verga hinchada mientras con la otra la sujetaba a ella, su cara, escondida ahora entre las tetas de ella, rebuscaba, lamía y besaba al mismo tiempo…Ella apartó la parte de la prenda que tenía clavada en el coño y se abrió más de piernas, de forma que con sólo dejarse caer un poco aquella estaca dura y caliente la penetró de un solo golpe… tuvo que morderse los labios para no gritar de dolor ¡dios santo! Que era eso una verga o un extintor, se sentía tan llena, tan absolutamente penetrada que por un momento pensó que perdía el conocimiento…



La separó de la pared, ahora sólo la cabeza tocaba el espejo y ella comenzó a moverse arriba y abajo mientras él la ayudaba sujetándola por las caderas… el dolor fue desapareciendo a la vez que un inmenso placer la envolvía, haciendo que sus ojos quedaran en blanco…así siguieron ¿cuántos minutos 5, 10.. El jadeaba, era un varón formidable, ella estaba encantada, a más movimiento, más placer… se sujetó al cuello con fuerza e intentaba acompañar los movimientos de su cuerpo, le sobrevino uno orgasmo, profundo… intenso… pero él no paraba, la subía y bajaba a un ritmo frenético…otro orgasmo acto seguido ¡se sentía morir de placer! Se acurrucó en el cuello de él e intento relajarse, ella le miró ¡qué ojos! Tan oscuros, temió caerse dentro…



Con un agilidad inesperada por su parte, consiguió deshacerse del ancla que llevaba dentro y apoyó lo pies en el asiento del probador, para, inmediatamente sentarse y encontrarse cara a cara con la poya más grande que jamás hubiera visto ¿y todo eso había entrado en su cuerpo? Eso no era una poya, era… era… incomparable! No se lo pensó, se la metió en la boca y empezó a saborearla, con deleite, que hermosura! No conseguía abarcarla con la mano ¡y menos aún metérsela entera! ¡Imposible!, estuvo un buen rato en aquella posición hasta que él no pudo más y le inundó la garganta… se lo tragó todo… él parecía que iba a derrumbarse, tenía las manos apoyadas en la pared



El tío aguantaba como una roca.Así quedaron los dos, ella sentada, dolorida, llena de satisfacción… él intentaba reponerse, se guardó su pene… subió su cremallera… la levantó a ella del asiento… y la besó en la boca, un beso largo, tierno, de agradecimiento… luego abrió la cortina y se marchó…
Tuvo que esperar varios minutos hasta que su corazón se calmó… Entonces empezó a ponerse su ropa y salió a la caja… cuando salió el tío no estaba por ningún lado“Si no fuera por lo dolorido que tengo el coño, pensó, diría que lo he soñado…!Y se fue a la caja… - “47 € “le dijo la cajera…¿47 euros sólo? Está regalado… 1 body, dos tangas, una falda, una camiseta y DOS ORGAMOS! ¡La semana que viene vuelvo otra vez!.. Pagó y se marchó
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Antiguo 04-jun-2008, 19:19   #2
Pildo
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Predeterminado La primera vez

Siempre que pasaba por mi lado la miraba, miraba su cuerpo entero, empezaba por sus piernas largas y brillantes, mi miraba iba subiendo por su minifalda y pasaba por su estrecha cintura hasta llegar a sus enormes y redondas tetas.



En ese momento yo tenía 19 y ella uno menos que yo y íbamos juntos a clase. La solía ver mucho y cada vez que la encontraba me subía algo mas que la alegría.


Un día la tenia cerca y empecé a hacer el mismo recorrido por su cuerpo con mis ojos. Al llegar a sus ojos vi que su mirada se dirigía a la mía. Me giro la cara y se fue. Unos días mas tarde vino a mi y me dijo con voz dulce.
- me he fijado que mas de una vez has estado observando mi cuerpo-
me puse rojo y empecé a decirle que eso no era cierto, etc.
-no mientas, que se que te pongo- dijo riéndose
- que sepas que tu a mi también me pones cachondísima- pronuncio riéndose aun mas.
Se me escapo una sonrisa.
–sígueme- me obligo.


Y vi como se iba metiendo por los pasillos del colegio hasta llegar al baño de las mujeres. Entre, solo estaba ella con el uniforme del colegio y riéndome . en su mirada se notaba lo caliente que estaba. Nos acercamos y me beso, me empezó a meter la lengua hasta ahí donde no podía mas. Nuestras lenguas iban jugando de boca en boca. Era un momento de gran excitación para mi. Estaba nervioso pero de cada vez me iba acomodando más. Le pase las manos por su espalda acariciándola y fui bajando las manos lentamente hasta llegar a tocar su culo por encima de la minifalda. Pase las manos por debajo de su falda y le manosee todo el culo.


Se separo un poco de mi y se fue agachando, quedándose delante de mi pene. Me desabrocho el pantalón y me lo bajo. Hizo lo mismo con los calzoncillos y me empezó a acariciar la hidehidehidehidehide con sus manos suaves, me la tocaba lentamente y luego empezó a mamármela.

Primero la puntita y luego el resto hasta metérsela entera. Se me escapo un gran gemido de placer. De repente acelero la velocidad. Le cogí le cabeza y la empuje hacia mi para ayudarla. Estaba a punto de correrme.



Era la primera vez que alguien me la chupaba y era fantástico. Seguía chupando, luego con las manos empezó a hacerme una paja. Cuando al fin me corrí y todo mi semen calentito fue a para en su cara.



Nos volvimos a besar. Ahora fui yo quien me agache, le quite la falda y vi su tanga rojo. Le acaricie el coño por encima del tanga y chillo, chillo de placer porque estaba muy caliente y era la primera vez que la tocaban. Le estaba gustando bastante y no había hecho nada más que empezar. Le baje el tanga y observe su gran coño depilado, empapado y a punto de ser penetrado por mi.


-comételo entero- Me ordeno desesperada.
Le acaricie el clítoris con los dedos y le empecé a hacerle un dedillo el cual le di su primer orgasmo. Lo chupe, empecé a chuparle todos sus jugos metiéndole la lengua por su cueva. Iba haciendo diferentes movimientos con la lengua para que así ella pasara mucho mas placer. Estaba a punto de correrse otra vez y no hacia nada más que chillar y chillar del placer que le daba.



Le volví a meter el dedo, le hurgaba por todo el coño.
-me corro, me corro- chillaba desesperada.
Después le metí dos. Iba haciendo el mismo movimiento. Meter sacar, meter sacar…
Llegue a los tres dedos y ella estaba que no podía mas. Yo, a la vez estaba excitadísimo, le iba a dar otro orgasmo.
Mientras seguía con los tres dedos al mismo ritmo la mire, vi su expresión en su cara, era de un placer infinito. Hasta que llego el orgasmo, fue total, brutal, triunfal enorme…chillaba y gemía como nunca. Acabo toda su entrepierna empapada…


-quiero más- me pidió.


Me levante, le desabroche la camisa del uniforme y mire como. se le marcaba sus enormes tetas bajo el sujetador rojo. Se lo quite desesperado y empecé a chumárselas y tacárselas. Con la punta de la lengua rozaba sus pezones duros. Se las acariciaba enteras. Eran enormes, perfectas y redonditas…fantásticas.


Me senté por el agotamiento. Ella se sentó encima de mis piernas, desnuda, mirando hacia mí. La coloque encima de mi hidehidehidehidehide y empezó a moverse de arriba abajo. Ahora los dos estábamos pasando placer a la vez. Ella seguía cada vez más rápido. Mientras le acariciaba el culo y las tetas. Estábamos chillando los dos de placer. No íbamos a correr.



Ella seguía de arriba abajo mientras chillaba:
-me voy a correr, si ,si, mas fuerte-


Estábamos cachondísimos. Llegamos al orgasmo, fue brutal chillando los dos, sudando, cogiéndonos, agarrándonos mientras gemíamos de placer. Note con mi pene como estaba su chocho de empapado. Nos besamos lo dos riéndonos y diciéndonos lo bien que lo habíamos pasado.
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dlso_m2 (05-jun-2008)
Antiguo 04-jun-2008, 19:29   #3
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Predeterminado Mi compañera de trabajo

De vez en cuando uno se ha de quedar para hacer cosas en el trabajo, pero fuera de horas…

Eso siempre pasa cuando hay algun problema con los ordenadores, o bien cuando se ha de actualizar alguna base de datos, y es indispensable que esté la puerta cerrada, de lo contrario no se podría.

Yo trabajo en una oficina de farmacia, y estoy digamos de mando intermedio, es decir soy el “jefe” de mis compañeras, organizo las tareas, distribuyo los turnos, etc..
El mes pasado -agosto- tuvimos que hacer una actualización de una base de datos (esto lo hago siempre yo), y una de mis compañeras tenía que quedarse para hacer las fórmulas que se tenían que entregar el dia siguiente; la mejor hora es la del mediodía, comes un bocata rápido y te pones a la faena.

Lo malo es que en pleno mes de agosto se nos había estropeado el aire acondicionado, y en la rebotica y en el laboratorio hacía un calor infernal, por lo que llevabamos la menor cantidad de ropa exigida, es decir, yo llevaba la bata y un pantalon blanco de lino y mi compañera llevaba la bata y bajo la ropa interior…

Mi compañera es muy voluptuosa, y el ciñe de la bata hace que siempre se le vea el nacimiento de sus generosos pechos, cosa que me lleva de cabeza.
Yo estaba en el ordenador central, en la rebotica, haciendo mi trabajo y sudando como un pollo, por lo que me había quitado la bata quedandome solo con el pantalón, ademas la conexión a internet nos traía fritos desde hacía unos dias y eva ( mi compañera), estaba con una fórmula que se tenía que calentar, la pobre estaba peor que yo; de pronto oí una pequeña explosión y acudí corriendo al laboratorio.
Eva había calentado un recipiente y al ponerlo sobre el banco de trabajo el contraste lo había hecho estallar, cuando llegué allí ella estaba temblando, era la primera vez que le ocurría y no sabía que hacer; para tranquilizarla la abracé un poco mientras le decía: tranquila, no pasa nada, no ha sido culpa tuya…

Al hacerlo noté la presión de sus pechos en el mio y la dureza de sus pezones que se habian erguido por la impresión; estaba sudada, las gotas resbalaban por sus mejillas, cayendo al cuello y deslizandose por el canal de sus pechos, el espectáculo era algo febril.

Nos agachamos para recoger los restos del recipiente, con tan mala suerte que nos dimos un pequeño cabezazo y caimos al suelo quedando ella sobre mí, sus piernas a horcajadas sobre una de mis piernas apretandola por la caida, su blusa medio abierta enseñando sus pechos escondidos tras un sujetador malva que no le hacia falta ninguna, los dos en silencio mirandonos y sonriendo, su pelo rizado cayendo sobre mi cara…

Yo no soy ningún santo, y no creo que nadie con una chica así y en una situación como aquella lo fuese, así que bajo el riesgo del acoso sexual me lancé.

Levanté la cabeza para besar aquellos labios gruesos y pequeños al tiempo que con una de mis manos cogía uno de sus pechos e intentaba librarlo de la prisión del sujetador.
Ella se quedó quieta, asustada, indecisa, pero al mismo tiempo yo notaba como sus caderas empezaban a moverse para restregarse sobre mi pierna.

El suelo del laboratorio no es el mejor sitio para estos menesteres, y tras unos minutos pasamos a la rebotica donde hay un sofá cama para hacer más agradables las noches de guardia.

Abrimos el sofá cama y me quité el pantalón, quedandome con el slip, que parecía una tienda de campaña canadiense, ridiculo pensé, así que al momento estaba fuera.

Ella se quitó la bata, tan sólo quedaba un botón abrochado, y me mostraba esa combinación malva tan bonita que yo otras veces solo habia imaginado.
La tendí boca arriba y le saqué los pechos por arriba besandolos mientras clavaba mi pierna entre las suyas; estaba preciosa, con la cabeza echada hacia atrás con los pechos apuntando al cielo y con su braguita apretando mi pierna.

Besé sus pechos con ansia, lamía sus pezones mordiendolos con cuidado, ella decía que no estaba bien, que era peligroso, pero no dejaba de moverse.
Al momento nos dimos cuenta que estabamos bajo las estanterias de los preservativos, de los lubricantes, de los aritos vibradores etc..
Cogí un lubricante de Durex, ese de efecto calor, dulce… y me puse a trabajar.

Le quité la minima expresión de braguitas y descubrí un pubis arregladito, rubito, que emanaba un olor suave pero a la vez penetrante, olía a deseo.
Lo besé mientras mis manos aprisionaban sus pechos, los estrujaba sin miramientos, parecía un panadero amasando la masa, una masa dura y tostadita por el sol, le gusta el top less y la verdad es que unos pechos sin marca de bikini son perfectos.

Su sexo parecía estar en una sauna, húmedo, cálido, aquello era una delicia, pero para probar y así saber de primera mano lo que vendíamos le puse una generosa ración de lubricante, me pasé porque del sexo le fue cayendo hasta su culito; me ví forzado a limpiar aquel desastre, chupé sus labios, su clitoris parecía un botón de disparar misiles, estaba rojo e hinchado, duro, a medida que lo iba chupando eva temblaba, eran como compulsiones, en una de ellas adiviné un orgasmo, supongo que así era porque sus manos apretaban mi cabeza y sus piernas empujaban mi espalda hacia arriba y se relajó.

Se relajó y le di la vuelta, empezé a comerle el culito, la verdad es que ese gel funciona, no he probado un culito tan dulce como ese, metía mi lengua por su agujerito y sonaba como cuando pisas un charco con cuidado, sonaba liquido.

Eva estaba enfadada, no me había hecho nada y a ella le gusta trabajar, así que decidió probar tambien el gel .

Me tumbó y puso en la cabeza de mi pene un chorro de lubricante, no sabía que estaba frio al principio, y empezó a deslizar sus labios sobre él; esa boquita que siempre me ha parecido pequeña de repente se hizo grande, me chupaba el glande como si fuese un chupa chups, parecia gustarle ya que al momento veía como desaparecía por entero mi pene.

Con una mano me cogía la base y la otra fue apretando mi culo, buscando, hasta que encontró un canal, como no avanzaba más me pidió que me levantase, y allí de rodillas ella y yo de pie introdujo un poco su dedito en mi culo; era una sensación rara, no desagradable.

Cada vez que se metía mi hidehidehidehidehide en su garganta me metía un poco el dedito en el culo y me excitaba, tanto que le dije que parase un poco, notaba que si seguía un poco más la iba a bañar en leche y no quería que eso acabase ahí.

Volvimos al sofá y, sentandome en el borde, la puse en cuclillas sobre mí; no nos hacía falta lubricante, entró de golpe, hasta la empuñadura, era como si su boca hubiese cambiado de sitio y me estuviese comiendo con su conejito.

Sus piernas empujaban, se impulsaban en el sofá para entrar y salir, parecía que estaba trabajando en un banco de gimnasia, cada vez que entaba dentro de ella me hundía en el placer y cuando salía de ella me invadía el miedo a correrme.

Le comía los labios, le chupaba los pechos, tenía uno de mis dedos en su culito- ojo por ojo … -, no sabía que más hacer, quería disfrutar del momento por si no volvia a repetirse.

Me dijo que tuviese cuidado al correrme, que aunque tomase anticonceptivos tenía miedo, la tranquilizé, hace dos años que me hice la vasectomía; al decirlo sonrió y asintió con la cabeza, al chuparme la hidehidehidehidehide había visto unas pequeñas cicatrices en los huevecillos.

No tardamos mas de diez minutos hasta que nos vimos las caras mientras nos corriamos, ella no paraba de jadear y tembar como una hoja, yo empujaba tan fuerte que creía que iba a meterme yo dentro de ella enterito.

Al acabar nos tendimos los dos en el sofá, yo aún dentro de ella, mientras mi pene iba menguando notaba como salían nuestros jugos, calientes, espesos.

Estuvimos abrazados mirandonos cinco o diez minutos, tras los cuales nos levantamos y empezamos a limpiar todo aquel destrozo; mi leche caía de su conejito como si fuesen lágrimas, se limpió un poco y recogimos también lo del laboratorio.

Aún faltaba más de una hora para abrir, así que decidimos ducharnos; mala idea, porque la ducha es pequeña, y mientras nos enjabonabamos la cosa se volvió a alegrar..

Cada uno nos enjabonamos por delante, después ella me enjabonó a mí e insistió en el culo - me ha confesado que muchas veces me miraba el culo y se mojaba imaginando que me lo cogía mientras follabamos- , luego me tocó a mí y al enjabonarle el culo empezó a levantarlo, a ponerlo contra mí.

Me encanta su culito, le quité el jabón, y empecé a chuparselo, para entonces mi hidehidehidehidehide volvía a estar más dura que los leones del congreso de los diputados.

Con su culo en pompa no podía hacer otra cosa, así que puse la punta de mi hidehidehidehidehide en el, ahí sí que me ayudé del jabón, nos habiamos dejado el lubricante al lado del sofá y no era cuestión de mojar toda la farmacia..
Mi hidehidehidehidehide empezó a empujar, tenía vida propia; en un momento la puntita se había metido, lo otro costó más, empujaba y entraba un poquito, eva se quejaba pero no quería que lo dejase, ella estaba ocupada masturbandose, acariciandose el clitoris y metiendose los dedos dentro mientras se sujetaba con la otra mano.

Cerramos el agua, tenemos conciencia cívica, y seguí empujando hasta que poco a poco le metí casi todo lo que tengo, no es demasiado larga, pero es bastante gruesa , eva estaba con la cabeza hacia atrás, disfrutaba como una loca metiendose los dedos, le cogí los pechos por detrás y empecé a trabajarlos, la verdad es que me dolía un poco, aún nadie le había hecho lo que yo le estaba haciendo, su novio decía que eso eran guarrerías, ni siquiera hacian sexo oral entre ellos, el se lo perdía porque ella la chupaba de maravilla.

A lo que ibamos, el dolor no dejaba que me corriese, así que cuando ella terminó, y lo hizo sonoramente, le saqué mi aparato y después de limpiarlo un poco eva empezó a chuparlo como ella sabe.

Le cogí la cabeza con mis manos y acompañando sus chupadas iba embistiendola, un par de arcadas, pero ella seguía, me puse como una moto, aceleraba cada vez más, y cuando ya no podía más mi hidehidehidehidehide estalló y empezó a sacar unos chorros de leche impresonantes, los primeros se los tragó, pero al final se le salían de la boca y le caian sobre los pechos.

Cuando recuperé la fuerza-por poco me desmayo- la levanté y le dí un beso probando mi propio sabor, mi leche no está tan mala, se lo tendré que decir a mi mujer…

Seguimos duchandonos ya tranquilamente, no me quedaban fuerzas para más, y cuando acabamos de vestirnos y de arreglarlo todo solo faltaban 20 minutos para abrir…

Como corre el tiempo.
Por cierto, las formulas las hicimos por la noche, al acabar.
Y no sé porqué pero parece que a veces coincidan nuestros turnos a mediodia….
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dlso_m2 (05-jun-2008)
Antiguo 05-jun-2008, 11:26   #4
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Predeterminado El amigo de mi novio

Para ese dia de visita a la casa de alex, un viejo amigo de mi novio y mio, estabamos cumpliendo un año y medio de estar juntos cuya relacion se encontraba de lo mejor y podiamos estar seguros de amarnos locamente mi novio christian y yo, lorena.



Lo ultimo que supimos de aquel amigo a quien ibamos a visitar fue de que estaba viviendo en un apartamento con un amigo de el y su hermano, pero nunca me imagine que aquel amigo de Alex estuviera tan rico ni que mucho menos me fuera a encantar de tal forma, tanto que me hiciera dudar del lindo sentimiento hacia mi novio; ya ibamos entrando en el apartamento, lo vi…era un tipo de unos ojazos negros y cabello tambien negro oscurisimo, de una risa espectacular, alto, acuerpado y de una voz celestial, acompañada de un perfil muy masculino; lo primero que pense cuando lo vi fue: “que bueno que estas papasito rico”-creo que hasta llegue a expresarselo con la mirada cuando se presento de mano conmigo, me dijo-”Julian Andres, mucho gusto”-me miro de arriba a abajo y repitio esa mirada de inversa, la verdad me desarmo, senti que acababa de conocer a un hombresote que se habia caido de los cielos, o que depronto salia de los mismos infiernos; que tentacion mas grande, pero que sensacion tan rica sentia mi cuerpo nada mas con escucharlo, en toda la noche no hacia otra cosa mas que escuchar esa voz tan seductora y esa risa picara que me hacian pensar en hacerle el amor algun dia…


Pero la noche nos avisaba a mi novio y a mi a que ya era hora de irnos, nos despedimos de cada uno, pero a el lo mire y le dije-”adios”-guiñandole los ojos y mostrandole mi linda sonrisa, algo de lo que mi novio se percato.

Conforme pasaron los dias, solo me los pasaba pensando en Julian Andres y en las unicas palabras que compartimos…su nombre, cada vez que lo pensaba sentia como si el me dijera al oido su nombre, seria exquisito hacerle el amor, pero…habia un pero…mi novio, ese hombre que me cautivo despues de haberme cansado de tantas travesurillas y de tantas noches de rumba en las calles de New York y Maimi, que hacia yo, la chica de miles de conquistas de un solo amor cuyo nombre era Christian, pensando y deseando de nuevo esos aires de libertad para acabar en una cama con un nuevo amigo de mi novio?, si de verdad amaba a mi novio, que hacia desenado a otro en silencio?,fue hay cuando me propuse no pensar mas en Julian, pero en ese mismo instante despues de mi resolucion cuando me dirigia a el baño sono mi telefono, lo conteste con rapidez y era el, el chico de la voz sensual, julian…me pregunto con tono de curiosidad: -”hola, con quien tengo el gusto de hablar?”- su voz era inconfundible, pense en colgar el telefono, pero seria ridiculo, que pensaria si se llegase a dar cuenta que era yo?-”hablas con Lorena, con quien hablo?”-aun sabiendo quien era-”con Julian Andres”-me mordi los labios y cerre mis ojos recordando cuando lo vi por primera vez,-”hola, como estas?, y eso que llamas?, como conseguiste mi telefono?”-le respondi efusivamente, pero en tono suave-”solo queria saludar a tu novio, el mismo me dijo que en caso tal que no contestara el movil lo podia llamar a tu casa…por que,no te gusta que llame a tu casa?”-le dije:”no como se te ocurre, el caso es que el no esta, y no creo que venga hoy”- apesar que le dije que mi novio no se encontarba en casa seguimos hablando de otras cosas, ya que me habia propuesto pues que entonces hablaramos los dos un rato hasta que Christian llegara, me parecio un muchacho inteligente, agradable, y muy cariñoso dado a la forma en como me hablaba o respondia de buena forma en mis conversaciones, en un ir y venir de palabras me dijo:-”no se si te gustara que te diga algo, pero con todo respeto a tu novio, me pareces una chica espectacular con un par de senos y piernas muy bien puestas, perdoname, pero no sabes cuanto me gustaria haber tenido una novia como tu, no solo por tu fisico, si no por tu simpatia,y diculpa si te ofendo, pero me dijo Alex que eras una chica de mente muy abierta”-


Al escuchar esas palabras, me dieron escalofrios,no sabia que decir, me puse nerviosa, pero mis nervios no me ganaron y le repondi-’bueno la verdad me siento alagada que un hombre como tu me diga eso, pero no me sorprende, ya que me lo han dicho muchas veces._tratandome de hacer la interesante, segui diciendo_lastima…”-el reponidio ansiosamente-”que te da lastima?”-”nada”-respondi arrepentida,tratndo de vitar mas palabras le dije que cuando llegara mi novio le diria que lo llamase de inmediato y di concluida la conversacion donde aquel hombre que me movia tanto el piso me habia confesado que le parecian atractivas mis piernas y mis senos.


Pasaron los dias y cada vez mi novio y yo nos haciamos mas amigos de Julian, Christian lo invitaba los fines de semana a tomar y escuchar musica o a veces ibamos a un billar muy lujoso cerca de Manhattan, donde Christian me enseñaba a jugar mientras yo con mis escote le enseñaba a Julian el nacimiento de mis grandes y redondos senos, con los cuales Julian jugaba con la mirada perdida entre ellos.No lo voy a negar vivia seduciendo sin que mi novio se diera cuenta a Julian, me ponia mi ropa mas sexy cuando sabia que vendria con nosotros, lo miraba de arriba a abajo cada vez que se juntaban mis ojos con los de el.


El lo sabia, me encataba, se lo demostraba, mas no se lo decia, un dia que estaba en mi casa sentado en el sillon frente al mio, lo notaba mas nervioso al saberse un poco embriagado y frente a mi, me miraba las piernas que tenia yo cruzadas con una corta falda negra que casi mostraba todo lo que el queria ver, de repente mire a mi novio que se levantaba borracho del otro sofa y dijo que se iba adormir porque no podia mas de la embriaguez.


Era el momento, nos miramos, nos dijimos entre miradas…HAGAMOSLO, acercate a mi…decidi darle gusto a su mirada furtiva, abri mis piernas delicadamente, para que viera lo lindo que tenia para el esa noche, cortes invitacion, me rei de el y asenti con mi cabeza para que viniera,me miro y me dijo con su sonrisa picarona…”que quieres?”, le respondi… “averigualo…”


Julian se paro, y vino hacia mi lado se sento y empezo a hablarme al odio.._”me encantas”-”me estas volviendo loco, no sabes cuanto me he pasado las noches en vela, pensadote, deseandote, me quiebras hasta los huesos”-me decia mientras pasaba sus labios por mi cuello y oreja izquierda, sus manos eran inquietas y mis ojos cerrados hacian que mi pensamiento siguiera cada roze de sus manos locas por mis piernas las tocaba en mis rodillas circularmente y subia de arriba a abajo, me sentia quemar, nesecitaba que me diera dedo, queria que hiciera de mi lo que quisiera, le dije..”no se si sera pecado hacerte el amor ahora mismo, pues pecare toda la noche”-le pedia susurrando que me tocara, mientras me ponia encima de el sentada, de repente senti como pasaba su mano por mi sexo y como alzaba con sus dedos las partes laterales de mi tanga poco a poco fue tocandome suavemente hasta que me dio un dedo, luego a medida que avanzaba en velocidad metia mas, luego tres, estaba loca, insaciable, el solo cerraba los ojos y yo lo veia sudando, frenetico, su colonia Jean Paul, me invito a que explorara su cuerpo le quite su ropa mientras me daba dedo como nadie, le desabroche la camisa luego me quite y le quite su pantalon, vi su miembro grueso y duro escondido en un calzonsillo blanco-”hay que rico”- le dije picaramente-”que vas hacer?”-pregunto mientras tocaba mi cabeza, solo baje sus calzoncillos y bese primero solo con mis labios la cabeza de su pene, chupandosela, mientras acariciaba sus testiculo, el alzaba sus caderas de la emocion, no sabia que hacer conmigo y yo no reconocia si era el infierno o el mismo cielo, pero le di una mamada en la cual el disfruto como loco cuando entraba su pene en mi boca y lo sacaba con rapidez, me quito la blusa al pararme, hizo lo mismo con mi sujetador, me lamia mis senos redondos y grandes mientras me alzaba la falda y me quito el tanga ya que estaba parada, a veces apretaba su cara entre mis senos y el me miraba con esos ojos que me enloquecieron desde que lo vi.


Me abrio las piernas y me puso encima de el, senti su miembro mojadisimo y aun parado y fuerte, que rastrillaba mi vagina de arriba a abajo, estaba mojadisima, a punto de venirme, le dije ya enloquecida del todo-”!metemela, metemela”- suavemente me la metio mientras me miraba con esos ojos y me decia silenciosamente esa boca-”te voy a comer toda, tu dime como quieres”-empeze a moverme circularmente, de arriba a abajo, vertical y horizontalmente, apretaba su sudoroso cuerpo contra mis pechos y me enloquecia sentir su desquiciada respiracion en mi cuello y cara, me daba palmaditas en mi culo, y me decia_”que buenas nalgas tienes, mami”-me sentia una diva, una diosa…se vino, no alcanzo ni a quitarse de la emocion, senti su liquido hirviente dentro de mi, segui moviendome, esta vez el acostado y yo encima, me movia suavemente de arriba a abajo, sentia una sensacion increible al saber de todavia su erecto pene acariciando mis paredes,



Me sentia fuera de si pero no queria acelerar mis movimientos, queria mas y mas, mis latidos se aceleraban, mi pulso no daba mas, lo mordi queriendo ahogar mi frenetica pasion en esos momentos, queria mas y mas y mas hasta que mire sus ojos y en un rico sentir de sus labios contra los mios senti que me vine.


Descanse alrededor de 10 minutos sobre su pecho y luego me pare fui al baño me vesti y le di un beso, antes de decirle que ni siquiera nos habiamos percatado que mi novio estaba en el cuarto durmiendo mientra nos revolcabamos los dos.


-”me dijo, lo importante fue que nos encanto, ojala se siga repitiendo mis encuentros contigo y las borracheras de tu novio”.
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mixat (05-jun-2008)
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Predeterminado Vacaciones en Acapulco

La noche iniciaba, era la primera vez que salia de viaje a Acapulco con mis amigas, sin los padres, tenia 18 años y era la mas joven de todas; el plan era ir a bailar y ver qué podíamos levantar.



Acordamos que si nos separábamos y al llegar al cuarto veíamos colgado el letrero de “no molestar” significaba que alguna de nosotras estaba con alguien y tendríamos que esperar a que terminaran para entrar. Mi plan era encontrar un hombre atractivo de buen cuerpo con el cual pasar la noche, mi cuerpo lo necesitaba.

Yo había terminado con mi novio hacía 4 meses y desde aquel entonces lo único que había hecho era masturbarme 2 o 3 veces en las noches sola en mi cama. Pero esa noche me desquitaría, así que me vestí muy sexy, con una minifalda tipo escocés roja, una blusa negra semitransparente, sin brasier y la ropa interior blanca más pequeña que tenía con encaje.



A la hora de decidir adónde ir a bailar nunca nos pusimos de acuerdo, por lo que nos separamos, yo fui a una que tenia un ventanal enorme por el cual se veía la bahía de Acapulco de noche. Al inicio de la velada me sacaron a bailar un par de tipos sin platica, aburridos y bastante feos. Rápidamente les dije que estaba cansada para que me llevaran a la mesa, mientras transcurría la noche decidí que no bailaría con otro hombre feo por lo que me quede sentada un buen rato.


Como a la hora de estar sentada, casi me estaba durmiendo y ya pasaba por mi mente el hecho de terminar la noche sola y masturbándome de nuevo en el baño del cuarto o hasta en el del lobby del hotel porque de pronto la habitación estaría ocupada por alguna de mis amigas. El solo pensar que alguna de ellas estaría con un hombre musculoso y con un gran miembro teniendo una noche increíble, me comenzó a excitar; de pronto una voz me despertó: “quieres bailar?”, era una rubia de ojos azules, muy buen cuerpo, grandes senos, caderas redondas y unas piernas grandiosas en un minivestido blanco muy pegado a su cuerpo, lo que la hacía ver espectacular.



Al principio me desconcerté tanto que no pude contestar nada. “Perdona, te veo aburrida. quieres bailar?” … Durante unos cuantos segundos lo pensé pero llegué a la conclusión de que era una buena idea. Los tipos del sitio me verían y ya no tendría que estar a la defensiva, además me quitaría de encima el estar pensando en mis amigas. “Sí, claro, por qué no?”, dije.


Bailamos durante un buen rato, ella era una gran bailarina y en algunas piezas de música dance bailamos increíble, ningún hombre me había llevado tan bien en un baile, asimismo ella me hacía comentarios de las personas que bailaban a nuestro alrededor que me hacían reir mucho.


Claro que para hacerlo se me pegaba mucho para decírmelos al oído, al principio no le puse importancia pero poco a poco el roce de sus senos me comenzó a excitar lo cual me espantó un poco. Cómo era posible que me estuviara excitando una mujer?… Sin embargo, después llegué a la conclusión de que era una mujer muy linda y que me diviertía mucho, entonces fuí dejando que cada vez se acercara más y opté por disfrutar el momento sin ningún prejuicio, al fin de la cabo yo acepté bailar con ella y podía irme cuando quisiera.



Al rato, cuando la música se puso romántica y el lugar se oscureció, mi intención fue la de caminar hacia la mesa; pero ella me tomó de la cintura con una mano y con la otra cogió mi mano jalándome hacia ella suavemente. Mi única reacción fue poner mi mano en su hombro y a su lado, empezó a moverse con el ritmo de la música y sin pensarlo más yo la seguí en el baile.

La balada fue juntándonos más, acercó mi mano a su pecho y yo me pegué más a ella; la punta de sus senos tocaban mi pecho y sus piernas rozaban las mías. En una reacción que todavía no entiendo por qué la hice, me acerqué para recargarme en su hombro, nuestros cuerpos se rozaban tanto que casi no podíamos movernos y era tan excitante que comencé a sentirme húmeda entre mis piernas.



Al poco tiempo, ella me sugirió que fuéramos a retocarnos el maquillaje al baño y tras pasar por su cartera y la mía, nos dirijimos al baño. Cuando entramos habían 5 niñas más, para vernos al espejo ella tuvo que pararse detrás mio y como era un poco más alta, no tenía ningún problema.
Al fin quedamos solas en el baño, ella seguía atrás de mi, yo estaba empeñada en corregirme el delineador cuando comencé a sentir su cuerpo rozar el mio por la espalda, su mano empezó a acariciar mis piernas muy suavemente; yo quedé inmóvil, no sabía qué hacer, ella se acercó más por la parte de atrás, yo podía sentir sus senos tocar mi espalda. Con su otra mano acariciaba mis pequeños senos y mis pezones comenzaron a endurecerse, el asunto me excitaba mucho, la mano que tocaba mis piernas la comenzó a subir hasta meterla debajo de mi falda y aprovechando que mis calzones eran muy pequeños, pudo meterla entre mis piernas y acariciarme el clitoris.



Quise girarme y reclamarle, pero lo único que salió de mi boca fue un gemido por la forma en que tocaba mis senos y la entrepierna y antes de que pudiera pronunciar alguna palabra sus labios besaron los mios, fue un pequeño toque, su lengua acarició la boca y antes de que pudiera ser más profundo el beso alcanzamos a oír que alguien entraba al baño. De modo veloz, sacó su mano de debajo de mi falda. “Vámonos a seguir bailando”, me dijo con la intención de que las que entraban la oyeran. “Claro, un segundo guardo mis cosas”.



Metí todo en mi cartera, muy despacio porque estaba tan excitada que no podía ni caminar. Cuando me tranquilicé un poco, caminé hacia la puerta, ella me tomó del brazo y se acercó a mi oído: “Si quieres nos vamos a algún lugar donde podamos estar a solas” me dijo con cara de niña traviesa. Yo estaba tan excitada que seguramente con sólo rozarme un poco más, podía venirme. “Sí, vamos a donde quieras”. Ella me dijo, “te parece bien mi cuarto de hotel?”.
“Claro, déjame pagar la cuenta y nos vamos”.



Fuímos a nuestras mesas, yo a pagar la cuenta y ella a avisarle a las amigas con las que venía que se iba. Por unos segundos pensé que estaba loca… Cómo pensaba en irme con una mujer a su cuarto para estar a solas? Pero estaba tan caliente y las otras opciones eran hacérmelo sola o buscar a cualquier hombre para que me complaciera y en ese momento ambas me parecieron espantosas. Pagué rápido y me fuí a la puerta donde ella ya estaba lista con un taxi.



No tardamos mucho en llegar al hotel, al entrar al cuarto me sentí un poco asustada pero ella era muy amable conmigo, “ven, siéntate en la cama. Sí? No te preocupes que te voy a tratar como una reina”. Se acercó a mi y me dio un beso suave, seguido por otros más profundos mientras que me desabrochaba mi blusa para acariciar mis senos, como veía que yo no me movía ella se quitó el vestido y me acostó en la cama antes de que me diera cuenta estaba sin ropa , besaba todo mi cuerpo; mis pezones estaban durísimos. Fue abriéndome las piernas, yo cerré mis ojos para sentir todas sus caricias, me besó el cuello, el busto, y al llegar a mi clitoris estaba yo a punto de tener un orgasmo.


Su lengua acariciaba mi clitoris y luego comenzó a jugar con mi ano, nunca nadie me había tocado por allí, porque pensaba que era horrible pero en realidad era excitante. Antes de poder pensar en otra cosa, el climax fue tanto que tuve un orgasmo; ella levantó su cabeza para sonreirme, “bien mi vida, bien, gózalo”, me dijo mientras yo gemía de placer. Cuando me tranquilicé un poco, ella se acostó con las piernas abiertas junto a mi por lo que supuse que lo que quería era besara su clitoris, asi que puse mi cabeza entre sus piernas y la acaricié con mi lengua; primero pensé que me daría mucho asco, pero cuando comenzó a quejarse y a humedecerse me gustó tanto que la hice venirse tan rico que me dio un poco de envidia ya que yo seguía muy excitada.



Con una de sus manos me cogió de la cabeza para que no pudiera separar mi boca de su clitoris, con la otra abrió el cajón de su mesa de noche y sacó un consolador muy grande. “Mira lo que tengo para ti, estoy segura que te va a gustar, ven acuéstate aquí y abre tus piernas”.
Cuando tomé mi posición, ella lo fue metiendo a mi vagina, era increíble, era del grosor exacto y me lo metí hasta adentro; me sentía toda llena de aquello, cuando lo ví bien yo tenía metida la mitad y quedaba otra para ella. “Es para las dos al mismo tiempo”. Se puso al frente mio y comenzó a metérselo hasta que su cuca tocó la mía, yo no podía emitir ni media palabra, lo único que hacía era quejarme meserme para que se moviera el consolador dentro de mi.



El roce de su cuca con la mía era tan fuerte que las dos logramos venirnos en un gran orgasmo que nos dejo tendidas en la cama un buen rato. Cuando me pude recuperar, me saqué el consolador y me vestí. “Me tengo que ir, mis amigas se pueden preocupar por mi”, le dije. “Bueno, te puedo ver otro día?”. “Claro que sí”. Se paró desnuda y me dio un beso en la boca. “te gusto?”, me preguntó. “Sí, muchísimo, bye”. Correspondí a su beso y salí del cuarto.



Cuando estaba sola en el pasillo me sentía culpable por haber hecho el amor con una mujer, me preguntaba si eso significada que yo era lesbiana, la sola idea me asustaba, pues a mi siempre me habian gustado los hombres; pero por otro lado me había gustado mucho lo que había hecho. Mientras esperaba el ascensor, llegaron dos tipos, de esos que ayudaban con las maletas en el hotel, pero bien parecidos. Creí que sería una buena prueba para resolver mis dudas el tener algo con ellos, podía sentir sus miradas sobre mi cuerpo, lo cual me excitaba.


Cuando paró el ascensor, me dejaron pasar primero dandome una pequeña palmada, yo solo les sonreí y volví a entrar y uno de ellos me comenzó a acariciar por detrás las nalgas; yo no decía nada, únicamente estiré mi mano a su pene para darle una pequeña caricia. Los tres sonreímos. Uno detuvo el ascensor en otro piso, el que me estaba acariciando me agarró de la mano y me sacó; los tres nos dirigimos a un pequeño cuarto donde guardaban las toallas y las cosas de limpieza.



Entramos rápidamente y mientras uno de ellos cerró la puerta, el otro metió las manos debajo de mi falda para quitarme los calzones y acariciar mi vagina. Se dio cuenta que yo estaba muy mojada, entonces me tomó por la cadera, me dio la vuelta y me agachó para metérmelo por detrás. Su verga era muy gruesa y larga, yo creo que de no haber sido por que estaba tan húmeda me hubiera lastimado pero en lugar de eso sentí riquísimo, me llenaba toda.

El otro tipo se paró enfrente mio sin saber qué hacer, entonces lo acerque hacia mi, le desabroché el pantalón se lo saque y me lo metí en la boca. Su pene se fue poniendo más duro dentro de mi boca, mientras que por detrás su amigo me cogía cada vez más duro.



Yo me sentía medio mala por hacer eso pero era tan rico. Al rato, los golpes de su cadera contra mis nalgas fueron tan rápidos y duros que me dio a entender que se iba a venir, por lo que les dije que cambiaran de posición. Sin decir nada se cambiaron de lugar y tan pronto me los metieron yo comencé a mamárselo muy fuerte hasta que se vino dentro de mi boca, su leche era caliente.


Al mismo tiempo, el que me lo metía por detrás me dio mas duro y comenzó a venirse,primero dentro de mi, pero después lo sacó para terminar echando toda su leche sobre mis nalgas. “Por favor, antes de que se te ablande métemelo por detrás”, dije excitada. Ellos me acostaron en una toalla de lado y uno me lo metió por atrás y el otro por la vagina, eran tan grandes que apenas y podía moverme, los dos me lo metian y me lo sacaban muy fuerte hasta que tuve mi orgasmo tan fuerte que los dos me tuvieron que tapar la boca para que no nos oyeran los huéspedes.

En cuanto terminó todo, me acosté boca abajo para tranquilizarme y cuando levanté la mirada, me encontraba sola y mis calzones estaban al lado con unos billetes. Traté de pararme y alcanzarlos para darles su dinero y decirles que yo no era de ese tipo de mujeres pero mis piernas todavía no me respondían a causa del orgasmo que había tenido. Tuve que esperar un rato para descansar mientras me limpiaba la cola de la leche de ellos. Me puse la ropa y salí del hotel, los tipos habían terminado su turno, así que no pude verlos. Al llegar a mi cuarto estaban mis amigas contándose sus aventuras nocturnas. Al verme me preguntaron cómo me había ido. “Nunca me van a creer, solo les digo que fue una noche única y además tengo dinero para repetirla mañana”, respondí.
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Antiguo 07-jun-2008, 00:13   #6
Pildo
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Predeterminado No te preocupes.....es un amigo

Todo empezó un sábado por la mañana que llegué a la Ciudad De México, tomé un taxi rumbo a un hotel en la Col. Roma, había estado en muchas Ciudades de México y California EE.UU, pero la magnitud y cantidad de gente que tiene esta ciudad me impresionó, no conocía a nadie y me preocupaba toda la violencia y asaltos que reseñan los medios informativos, lejos estaba de imaginarme que de lo que me había de preocupar era de la gran cantidad de lugares a donde ir a divertirse así como de la forma de pensar de su gente.

La Ciudad de México es una Ciudad que se presta a llevar a cabo lo que queramos hacer ya que por su condición de gran Ciudad, de lo que menos se debe temer es que te topes con algún conocido, puedes adoptar lo que realmente quieres y como.

Me instalé en el hotel y salí a buscar un mapa de la ciudad así como un periódico para buscar departamentos de alquiler, me dirigí a un café “vips” que esta sobre Av. Insurgentes y comencé mi búsqueda, estaba tan ocupado en esta labor que no me di cuenta que una pareja de aprox. 26 años estaba en la mesa que daba frente a mí, ella, una chica un poco llenita pero atractiva, él, un chico agradable y de aspecto típico de esta Ciudad, moreno, ojos un poco rasgados, bajito y pelo negro lacio con mirada picaresca;

De vez en cuando yo me giraba hacia su mesa pues sentía la mirada de ella y hasta cierto punto me incomodé ya que estaba con su acompañante, en un momento que miré hacia ellos, vi que ella le comentaba algo al oído y dirigía su mirada hacia mí, estaba un poco confundido por la situación, seguí con mi lectura y en una ocasión en la que la camarera me sirvió más café, me dio una servilleta y me dijo: -Se la mandan de aquella mesa!- yo intrigado y viendo hacia ellos la desdoblé y empecé a leer:
“Hola amigo!, vemos que esta solo en su mesa y nos gustaría invitarte a tomar un café con nosotros, sino te inspiramos confianza, no te preocupes y te damos este número de radio, pues nos daría gusto conocerte. Atte: José Luis y Rossi”.


Me gire hacia ellos y ella con una mirada muy sensual esperaba mi respuesta, hice un movimiento de afirmación y cogiendo mis cosas me dirigí hacia su mesa. Después de las presentaciones de rigor, ella me presentó al joven como su amigo, empezamos a hablar y ella me dijo que le llamó la atención mi forma norteña de hablar, que había conocido chicos del norte y que nos ubicaba como personas sinceras, honestas y que aunque broncos por el tono de voz, somos personas con sentimiento, agradables y sobre todo muy “temperamentales”.

El por su parte, me comentaba que al verme le inspiraba confianza y que la decisión de invitarme fue de su “amiga”. En un momento de la conversacion él respetuosamente nos dijo que iba al cuarto de baño, y al quedarnos solos ella me dijo con una mirada muy sensual que si le parecía atractiva, el dije que si y que con todos mis respetos para su amigo, me gustaría invitarle un café a ella en otra ocasión!.
-Claro!- Me contestó -Pero que tal si hoy te invitamos una copa Mi amigo y Yo a tí??-
-Por mí encantado- le contesté.


Llegó su amigo, le comentamos lo de la invitación a tomar una copa y accedió con gusto, nos fuimos al departamento de José Luis y hasta ese momento aunque me sentía algo extraño por la situación, sinceramente no intuía lo que pasaría después. Empezamos a beber y a escuchar música, ella tomó la iniciativa invitándome a bailar mientras su amigo servía más copas, al principio era “salsa” o “merengue” (difícil para mí ya que por mi tierra no se baila de ese modo) después música más tranquila y en la que ella empezó a pegarse mas a mí, todo lo sentía tan espontáneo y tan excitante que me empezó a preocupar el hecho de que él se molestara, pero él estaba tan tranquilo que me dije! “Bueno, son amigos y si él se molestara ella no haría esto!!”. Ella me dijo al oído:
-Me gustas, sabes? Y me gustaría hacer el amor contigo!-
-Y tu amigo?- le dije.
-Ahora se pondrá borracho con unas copas, no aguanta nada- me contestó!!


Para esto, yo me sentía excitado con la idea de hacer el amor con Rossy y efectivamente unas copas más y José Luis empezó a dar síntomas de embriagadez, se disculpó y entró a su habitacion!
-Ya ves!- me dijo Rossy -Ya cayó!!
-Espera- le dije -Y si vuelve??
-Ven mira!!- Y cogiendome de la mano abrió la puerta de la habitacion, estaba José Luis bien dormido!!


Empezamos a bailar de nuevo y empecé a desabotonar su blusa, ella hacía lo mismo conmigo y lentamente fueron cayendo las ropas de ambos hasta quedar desnudos, a pesar de ser lentilla, la cargué en mis brazos y la coloqué sentada en el sofá, le abrí sus piernas y empecé a recorrer su cuerpo con la punta de mi lengua, desde sus blancos pechos hasta llegar a su “cosita” húmeda, tibia y con ese olor a sexo tan rico, ella empezó a gemir y a moverse tomándome de la nuca y presionando mi cara hacia su delicioso sexo, su respiración cada vez era más fuerte y sus gemidos más continuos hasta que en un gemido prolongado, me llenó la cara de su delicioso líquido producto de su orgasmo, me cogio de la cara y empezó a lamer sus líquidos que yo tenía impregnado y con una voz muy sensual se dijo a sí misma algo que después comprendí!


-He tardado tanto tiempo para tomar esta decisión, que no lo vamos a desaprovechar y la vamos a disfrutar pase lo que pase!!-
Yo sin saber a que se refería le contesté que si, que lo disfrutaríamos y empezamos de nuevo a acariciarnos, a sentir esa sensación indescriptible cuando dos cuerpos desnudos se tocan y se acarician mutuamente, así abrazados y sin soltarnos nos bajamos a la alfombra y seguimos fundidos en un prolongado juego de caricias, me asombraba la entrega de Rossy, era como si fuera algo nuevo para ella, como sino hubiera estado con un hombre desde hacía mucho tiempo, hicimos un riquísimo 69, acariciaba de una forma deliciosa cada parte de mi cuerpo y al mismo tiempo veía cada lugar por donde su mano pasaba, me pidió que me pusiera acostado de espaldas y ella encima de mí, en la pose de perrito empezó a besarme el cuello a darme un rico masaje cuando en eso escuché que gemía y se movía rítmicamente, giré mi cabeza y vi que era José Luis quien había llegado por atrás y estaba penetrándola como loco, estaba verdaderamente excitado.


Ella alzó su mano hacia una mesita y de un cajón sacó unos condones que abrió desesperadamente, los mantuvo en su mano mientras que con la otra me tomó el pene y lo llevó a su boca haciéndome una chupada deliciosa, era una vista hermosísima… El penetrándola y ella chupándome el pene, estábamos locos de excitación y los gemidos eran la forma de comunicación natural en ese momento. El sacó su pene y tomando un aceite que traía, se lo untó a ella en el trasero y empezó a introducirlo lentamente, mientras ella cerraba los ojos en señal de satisfacción plena. Rossy me puso el condón que tenía en su mano y con un pequeño movimiento me dio a entender lo que quería, me deslice hacia su “cosita” y empecé a penetrarla hasta sentir el pene de José Luis, pues solo una delgada película de carne nos separaba, es una sensación indescriptible! Fantástica! y tan erótica, José Luis murmuraba!!:
-Ya ves que es riquísimo amor?? Ya vez que es como lo imaginábamos??- a lo que ella contestaba:
-Esto es más de lo que yo creía cariño, lo estoy disfrutando como nunca en mi vida!!-
En eso ella se arqueó y empezó a gemir de nuevo, tenía dos penes dentro de ella y pedía que no paráramos de follarla, hasta que con un gemido prolongado cayó de bruces rendida sobre mí, ni José Luis ni yo habíamos eyaculado por lo que ella se levantó y le dijo a José Luis:
-Me falta algo para quedar completamente satisfecha!! Quiero tener los dos penes en mi boca!!!-


Y José Luis y yo parados Rossy se hinco, tomó nuestros penes, uno en cada mano y empezó a mamarnos alternadamente, mientras me chupaba mi pene, masturbaba a José Luis y mientras le mamaba a José Luis me masturbaba a mí, hasta que no pude más y tratándome de aguantar lo más posible, solté mi semen que cayó en su cara desparramándose hasta sus pechos, José Luis al ver esto, también empezó a moverse frenéticamente dentro de Rossy hasta que eyaculó en su boca tragándose ella hasta la última gota.
Quedamos los tres rendidos, dormimos como 2 horas y al despertar, nos bañamos, los invité a cenar y quedamos de vernos en el mismo lugar. Ya por la noche y más relajados, se sinceraron conmigo diciéndome que eran matrimonio y que esa era una fantasía que ella quería mucho y que nada le hacía más feliz que cumplírsela, que les dio mucho gusto conocerme y que los disculpara por haberme mentido, yo les dije que el gusto era mío y que me había dado cuenta de la situación cuando el apareció en la sala, estando Rossy y yo en plena entrega, empezamos a reírnos por lo que había pasado y seguimos platicando de cosas sin importancia hasta que nos despedimos.

Estuvimos en contacto por un tiempo, después me contaron que conocieron a una amiga con la que hicieron también otro trío. Son una pareja a la que envidio ya que tienen una gran comunicación y yo me siento verdaderamente complacido por haberlos conocido
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darsena (07-jun-2008)
Antiguo 07-jun-2008, 17:50   #7
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Predeterminado La comida

Tenía que ir a Barcelona a realizar unas gestiones y ella me invitó a comer en su casa. A las dos de la tarde estaba allí, me recibió con un beso tan intenso que nuestras lenguas no podían distinguirse, se convirtieron en una sola, enlazándose como dos víboras jugueteando, mientras nuestras manos recorrían nuestros cuerpos.

Aunque sólo duró algunos minutos pareció un momento infinito. Tomamos algo y nos sentamos. Ella llevaba una minifalda muy corta, que me permitía ver su braguita blanca, que translucía su vello púbico. Su camisa blanca, casi transparente, y con algunos botones desprendidos, dejaba ver parte de sus pechos con sus pezones ya erectos por la excitación provocada por esos intensos besos de lengua que nos propinábamos sin descanso.

Mi pene ya se estaba endureciendo y comencé a moverme tratando de acomodarme para que no se notara. Ella pareció notar mi, ya imposible de disimular, erección, como había pasado en otras ocasiones.

Desabrochó algunos botones de mi camisa y comenzó a acariciar mi pecho deteniéndose en mis pezones, lo que me provocaba intensos escalofríos de placer y eso me excitaba cada vez más. Mientras tanto yo acariciaba sus muslos delicadamente, disfrutando de su suave piel. Seguí lenta, pero decididamente, hasta sus firmes y tersas nalgas y coloqué mi mano bajo su braguita.


Ella seguía con su mano dentro de mi camisa acariciándome el abdomen con dulzura y acercándose cada vez más a mi vello púbico. Al sentir esto fui corriendo mi mano por dentro de su braga desde su culo hasta su coño, que estaba tan húmedo que parecía un río. Esto la estremeció y me desabrochó el pantalón. Me tomó de la mano y me llevó hasta su habitación. Una vez allí nos enlazamos en un beso de lengua que volvió a subir la temperatura de nuestros cuerpos, que se enfriaron levemente al pasar de la sala a la habitación. En ese momento me tiró sobre la cama y terminó de quitarme el pantalón mientras yo me desabrochaba los últimos botones de la camisa.


Me senté en el borde de la cama para quitarme la camisa mientras ella hacía lo propio con la suya, parada frente a mí. Intenté ponerme de pie y en ese instante me volvió a tirar sobre la cama, me quitó el slip y luego se quitó su braga y subió a la cama acomodándose sobre mis piernas. Tomó mi pene con su mano y comenzó a masturbarme.

En ese momento volví a sentarme, le quité el sujetador y besé sus tetas, chupando sus pezones.
Me tomó por los hombros y me tiró otra vez en la cama, volvió a tomar mi pene, se acomodó y lo colocó en su vagina. Puso sus manos sobre mi pecho y comenzó a acariciarme al tiempo que empezó a cabalgar sobre mí. Puse mis manos en sus caderas y la apreté con fuerza, como transmitiendo la excitación que me desbordaba. En un momento me dijo suavemente que no me corriera dentro de ella y yo, en un estado de éxtasis total, le dije que no se preocupara, que le avisaría cuando estuviera por acabar. Seguía cabalgando a toda velocidad, gimiendo y retorciéndose de placer. Creo que se corrió una o dos veces, con la excitación no podía contarlas. De pronto sentí un fuego que corría dentro de mi cuerpo y se acercaba a mi pene y sin pensarlo le dije que iba a correrme.


Ella retiró mi pene de su vagina y en ese momento descargué tomo mi torrente de semen sobre sus pechos y su abdomen brillantes por el sudor de aquella cabalgata infernal. ¡Sí!, aunque parezca mentira, mi semen voló como si mi hidehidehidehidehide fuera un pozo petrolero y se dirigió hacia ella como si supiera donde debía llegar. Su mano seguía sosteniendo mi picha que aún estaba eyaculando el poco semen que quedaba dentro de mí. Al sentir el líquido tibio sobre su cuerpo, soltó mi pene y pasó sus manos sobre todo su cuerpo, esparciendo mi semen por todas partes. Tomó la sábana de la cama y se secó. Luego secó mi pene dándome unos segundos más de placer para culminar con aquel encuentro de pasión desenfrenada.
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Antiguo 08-jun-2008, 11:20   #8
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Predeterminado Tiempo atras

Desde que tuve uso de razón escuchaba decir que Marcos era un hombre muy apetecible, que mi hermana había tenido suerte en encontrar un marido tan apuesto y que lo cuidara porque muchas mujeres querrían llevárselo para sus casas, pero solo eran comentarios porque eran una pareja muy unida y nunca dieron tema de conversación respecto a infidelidades de uno y otro lado.

Al cumplir mis 18 años, ellos ya llevaban 7 de casados y no tenían aun niños, pero eso no les impedía ser ampliamente felices. Lo que descubrí al llegar a mi adolescencia es que se puede ser feliz con una pareja, pero también tener fantasías sexuales que van más allá de cualquier felicidad conyugal y normalmente nunca se llevan a cabo con la esposa o el marido……

Me fui de vacaciones de invierno a la casa de mi hermana, a pasar unos maravillosos 10 días al borde de un lago y rodeada de montañas, con la firme promesa de que irían mis amigos mas tarde y nos escaparíamos una semana completa de campamento así que poco y nada molestaría a mi hermana y a Marcos, porque estaría fuera de su hogar más tiempo del previsto. Anabella se puso feliz cuando supo que la visitaría, así que me arregló la mejor habitación de huéspedes que tenía y me esperó con un delicioso almuerzo. Llegué a la cabaña hacia el mediodía y nos quedamos charlando con ella hasta entrada la tarde, hora en que se dispuso a preparar algo para tomar el té y de paso, esperar a Marcos con algo calentito.

Mi cuñado llegó alrededor de las seis y media de la tarde y la verdad es que estaba más apuesto que la última vez que nos habíamos visto, hacía año y medio atrás. He de decir que en ese tiempo yo también había cambiado: Estaba más alta, más morena, mi cabello llegaba casi a la cintura (siempre lacio y espeso) y había terminado de desarrollarme con un cuerpo carnoso, moldeado y mi gran orgullo eran mis pechos blancos, turgentes, redondísimos y siempre cálidos…………….
Todo ese gran paisaje carnal aun estaba intacto y la verdad es que me moría por descargar toda la energía acumulada haciendo el amor con alguien, pero nadie me habia motivado lo suficiente hasta ese momento.

Cuando surgió la idea del campamento con mis amigos supe que vendría David y pensé que tal vez esa iba a ser una buena oportunidad de hacerlo por primera vez, teniendo en cuenta que ambos nos gustábamos aunque no nos arrastraba la pasión ni mucho menos. Cuando Marcos me vió, se quedó parado frente a mí y una oleada de calor me recorrió el cuerpo, cuando sus ojos fueron de los míos a mis pies e hicieron el camino inverso admirándome……… Mirándome como si no me hubiera reconocido. Un silbido de admiración se le escapó de los labios mientras me decía: -Vaya, vaya, vaya… Miren a mi cuñadita!!!- y me encerró en un fuerte abrazo, que me dejó apreciar la dureza de su pecho tan solo contados instantes. -Hola Marcos!! Cuanto tiempo sin vernos!!!-. Nos sentamos los tres a tomar chocolate caliente y a contarnos miles de cosas, me aconsejaron zonas para acampar, lugares para recorrer y prometieron ir conmigo al pueblo al día siguiente, para comprar algunas cosas de último momento para que me llevara en esa semana que no estaría con ellos. La verdad es que no podía dejar de mirar a mi cuñado con unas ganas enormes, estaba realmente buen mozo:

Tenía más canas de las que recordaba, el aire de montaña le había curtido la piel y las labores del campo le habían trabajado el cuerpo de una forma increíble, se veían sus músculos tensos por sobre las mangas de la camisa y sus piernas eran como columnas de mármol bajo sus jeans de faena. Ahora entendía todo lo que decían sobre su belleza y la suerte que había tenido Anabella al casarse con él, se notaba la síntesis exacta de ternura y salvajismo en su mirada y sabía por mi hermana que, además de todo, era una maravilla haciéndole el amor. Esa última parte era la que más curiosidad despertaba en mí, porque mi hermana no había ahorrado detalles al contarme su experiencia y me decía que ojalá me tocara un hombre como el para mi primera vez, así me quedaría un recuerdo imborrable. Más lo miraba a lo largo de la noche, menos ganas tenía de que David apareciera o no en el campamento o en una misma cama conmigo. Había momentos en los que me daba cuenta de que me quedaba mirándolo como embobada y agradecía que tuviera que quedarme solo tres días ahí, sino no se que hubiera pasado con él.
Nos acostamos temprano y al otro día nos fuimos al pueblo a comprar algunas herramientas para el campamento y mi hermana me aconsejó que comprara un mameluco de jean y unas botas de goma, por si llovía alguno de esos días. En la tienda de ropa elegí dos o tres prendas y entre al probador. Cuando me habia quedado en ropa interior y me disponía a colocarme el mameluco vi a través de la cortina que había quedado abierta, que los ojos de Marcos no dejaban de mirarme a través del reflejo del espejo… Su mirada era profunda, electrizante y se detenía en mis pechos y mis piernas… No se cuanto tiempo me quedé mirando como me miraba por entre la cortina del probador, pero si sé que un cosquilleo se apoderó de mí y comencé a sentir que mi entrepierna se ponía fastidiosa, más o menos como cuando veía acariciarse a los que vivían frente a mi casa y después tenía que correr a tocarme sola, porque sino me dolía más y más.

Me probé la ropa como pude, sin dejar de pensar en Marcos y terminé comprándome el mameluco, dos sweaters y el par de botas de goma, más una campera adicional para la nieve, de pluma de ganso. Después del almuerzo me recosté un rato, pero a la media hora me despertaron sonidos que provenían de la habitación de mi hermana y pude reconocer los gemidos de placer de ella y los jadeos de mi cuñado, debo reconocer que fueron unos 30 minutos, más o menos, de pura excitación, pero no me moví de mi cama, aunque a juzgar por lo que escuché, era una función digna de ser vista. Allí fue cuando confirmé que Marcos era realmente un salvaje hecho y derecho porque las cosas que decía Anabella eran increíbles, los gritos que pegaba de éxtasis retumbaron en mis oídos durante toda la tarde y era dificilísimo para mí, no pensarlos en la cama a medida que me los cruzaba por la casa, pero mas difícil aun era no pensarme al lado de Marcos, dejando que me hiciera lo que se le diera la gana, igual que había hecho en mi hermana horas atrás.

Después de la cena nos fuimos a dormir y rogué para que no me despertaran sonidos provenientes de ningún lado, porque no iba a poder resistirlo dos veces en el mismo día; Gracias a Dios eso no sucedió, así que dormí como una bebe hasta entrada la mañana siguiente. Se suponía que mis amigos llegarían al otro día así que me quedaba uno solo para terminar de arreglar las cosas y reconocer ciertos terrenos que me indicarían mi hermana y mi cuñado, para no perderme, pero la verdad es que mi cabeza ya no estaba en el campamento sino en mi cuñado y en mi cuerpo, que cada vez me pedía con más urgencia alguien que lo despertara, le sacara las ganas acumuladas y me diera mi primera vez.
La última mañana que me quedaba en casa de mi hermana, amaneció nevando de una forma descontrolada, eso no era un muy buen síntoma para mis planes de acampar, porque preveían una caída de nieve importantísima durante dos días y eso podía llegar a cortar algunos caminos que debíamos recorrer con mis amigos, así que me abandoné a la idea de que se dificultaría todo, pero no quedaba más remedio que esperar. Mi hermana había salido, pero no dejó dicho donde y Marcos se había quedado en la cabaña porque tenía que terminar unos planos, así que estábamos los dos solos hasta que llegara Anabella y para ser sincera, la idea de quedarme sola con él, hacía que me relamiera de gusto. Al rato de estar solos, Anabella llamó desde su celular avisando que no podía llegar a la hora prevista porque se había cerrado uno de los caminos de acceso a la cabaña, así que demoraría más de lo previsto, se quedaría esperando que las máquinas abrieran huella y el coche pudiera pasar. Marcos me avisó esto y me miró algo divertido al decirlo, con lo cual no pude evitar una sonrisa disimulada pensando que era mi oportunidad, que no podía dejarla pasar, que ya no quería estar más sin probar ese cuerpo y que necesitaba que él me hiciera mujer a costa de lo que fuera, aunque sabía que a pesar de mi decisión, algo de timidez me impediría ser tan franca como deseaba.

A las dos o tres horas de estar sentados charlando en el living, al lado del hogar, me levanté para ir a la cocina a preparar algo de almorzar y lo dejé leyendo el diario. Mientras estaba en la cocina Marcos apareció varias veces para supervisar su almuerzo y de tanto en tanto pellizcaba cariñosamente mis mejillas, diciéndome cuanto había crecido, cuanto me había desarrollado, cuanto había cambiado y eso encendía más y más mi deseo, mis mejillas se teñían de un rojo profundísimo, pero eso no parecía molestarle, muy por el contrario, parecía encantarle la mezcla de niña-mujer que anidaba en mí. Almorzamos juntos, nos divertimos, hablamos de la primera vez que nos vimos y de los cambios que el tiempo había hecho en los dos, me preguntó si tenia novio, le respondí que no y que jamás lo había tenido formalmente, que los chicos que había conocido no dejaron de ser solo compañías agradables, pero nada serio y que estaba esperando el gran momento de sentirme enamorada.

Después de almorzar me tiré en el sillón del living y al calor de la hoguera me quedé adormecida…
No sé cuanto tiempo pasó, lo único que sé es que entre sueños comencé a sentir que alguien me decía cosas bonitas, que comenzaba a sentir un aliento cálido en mis oídos y una boca fuerte, pero muy dulce que me daba pequeños besitos en mi cara. Abrí levemente los ojos y me encontré con los de Marcos que me miraban a pocos centímetros, que me acariciaban con la mirada y pensé que estaba soñando, que no era cierto, que no podía tenerlo tan cerca de mí y transmitiéndome todo ese calor que su cuerpo emanaba. Al intentar desperezarme sentí mi cuerpo inmóvil y no tardé demasiado en entender que el propio peso del cuerpo de él era el que inmovilizaba el mío, lo tenía tendido sobre mí, lo tenía todo para mí, estaba a punto de lograr lo que quería y eso no hizo más que comenzar a calentar mi piel y mi deseo. Marcos me recorría la cara con sus manos diciéndome que era tan diferente a su esposa como hermosa, que no podía creer todo lo que yo había cambiado, que la otra noche le hizo el amor a mi hermana pensando que era a mí a quien tenía a su lado, que no había dejado de desearme desde que había llegado a su casa, que sino era lo que yo deseaba que se lo dijera y el jamás volvería a molestarme. Como pude, como me salieron las palabras, porque me faltaba el aliento, le respondí que el sentimiento era mutuo, que mi deseo no se había extinguido sino aumentado al pensar que era mi cuñado, que nunca había estado con un hombre, pero que lo deseaba a él para ese momento y que me moría porque me hiciera el amor como había escuchado que se lo había hecho a mi hermana el otro día.

Al mismo tiempo que me escuchaba, me acariciaba, me rozaba los pechos, me recorría con la yema de sus dedos por encima de mi sweater, con el peso de sus piernas presionaba entre las mías para que las abriera despacio y la amplitud del sillón iba cediendo a nuestros cuerpos y nos hundíamos más y más así, pegados, soldados uno dentro del otro y sentía que flotaba ante cada dedo de Marcos en mi carne. Me besó la cara, los ojos, la boca, me llenaba de besos y de pasión, me repetía lo bonita que era, lo deseable que era y lo excitado que estaba.

Yo sentía que estaba mareándome de deseo, pero no podía quedarme así de inmóvil, quería que él se encendiera más y más, quería arrancarle los mismo gemidos que le había arrancado mi hermana la otra vez. El sabía que yo jamás había estado con nadie, pero aun así, quería que sientiera que aun virgen, podía ser una mujer completamente apasionada así que comencé a dejar que mis manos lo recorrieran, le acaricié la espalda de arriba hacia abajo, descendí por su espalda llegando a sus nalgas, apretando sus caderas más y más hacia mí, hasta que sentía que la dureza de su entrepierna me perforaba la mía, mientras que su respiración se agitaba en mis oídos y sus caderas se movían refregándose contra las mías. -Te quiero coger!-, me decía despacio en los oídos y eso me encendía porque estaba dicho desde una pasión profundísima, no me avergonzaba que me hablara así, solo me excitaba. -Hacelo! Deseo que seas el primero!!-. La boca de mi cuñado descendía por mi cuello, su lengua se había convertido en una suave pluma que me recorría el pecho y dejaba a su paso caricias de fuego; Sus manos habían quitado mi sweater y mi pecho había quedado expuesto a sus ojos, sus dedos y su boca.

Me quitó lentamente el brasiere y se dedicó a besarme cada uno de mis pechos, a encerrarlos entre sus manos uno a uno y quedarse un buen rato besándolos, lamiéndolos, tocando con la yema de sus dedos mis pezones, recorriendo el contorno y pellizcando el centro para después hacer lo mismo con su lengua. Jamás había sentido la dureza que podían alcanzar, ni siquiera cuando me excitaba viendo películas subidas de tono. Sentía que el extremo de mis pechos quemaba y que solo calmaría ese fuego su boca, su saliva, el contacto de su dura lengua al acariciarlos, al besarlos, al succionarlos como lo hacía.

Mi espalda no podía dejar de arquearse y elevarse hacia él, mis caderas seguían soldadas a las suyas y su erección me quemaba, no veía el momento de poder quedar libre de toda esa ropa y poder sentir de una vez por todas